
Una de las constantes en los últimos años de grandes ciudades, y cada vez menos grandes, son las subidas continuadas de precio de alquiler y compra de viviendas. Es un fenómeno global que ciudades como Londres o San Francisco comenzaron a sufrir gravemente, pero se ha acabado extendido. Aprovechando esa situación y características del mercado laboral actual, Tulsa, una ciudad del estado de Oklahoma, ofrecerá 10.000 dólares a quien se mude allí para trabajar.
Factores como contar con varios museos, el bajo coste de vivir y la disponibilidad de locales de comida y bebida hacen que la Tulsa sea, según promocionan, «la ciudad ideal». A diferencia del tipo de localidad española que paga por mudarte a ella, Tulsa ofrece un contexto tecnológico moderno, lo que favorece que ya no sea relevante encontrar trabajo en destino, sino que se muden teletrabajadores cuya ubicación sea poco importante si pueden acceder a los servicios necesarios.
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