NOTICIA

Aunque el software sea una disciplina de carácter intelectual, todo programador que se precie usa multitud de herramientas en su día a día. Como si de un artesano se tratara, los programadores intentamos elegir las herramientas que mejor se adaptan a nuestras manos. Pasamos muchas horas con ellas por lo que nos gusta que la herramienta esté a nuestro gusto, que se ajuste a nuestro flujo de trabajo y que no nos obligue a cambiarlo.
Adaptamos aspectos estéticos, como colores, fuentes o posición de los menús. Pero también adaptamos las partes funcionales, como accesos rápidos de teclado o instalamos plugins que nos ahorran trabajar más de la cuenta. Al final personalizamos tanto las herramientas que utilizamos, que se podría decir que existe una para cada programador.
Read More