
Al actual presidente de los Estados Unidos parecen importarle poco las prácticas de seguridad online. Hace poco decidió eliminar el rol de coordinador de ciberseguridad de la Casa Blanca, algo por lo que fue acusado de reducir aún más el ya degradado nivel de experiencia cibernética dentro de ella.
Y ahora también sabemos que los móviles que utiliza para todas sus comunicaciones, incluyendo su constante uso de Twitter, no están equipados con ninguna característica de seguridad sofisticada, algo que ya era una práctica establecida entre sus predecesores para evitar exponerse a un posible hackeo o a vigilancia.
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